No sé por dónde empezar exactamente. Supongo que empezaré por el principio, como se suele hacer, o quizás por el final. Sí, mejor por el final. Te quiero. ¿Te quiero? No, es más que eso. Quizás más de lo que te imaginas, bueno, que digo de quizás, estoy segura de ello. ¿Te haces una pequeña idea de las ganas que tengo de verte? Y de abrazarte y de cumplir eso de que si te abrazo, no te vuelvo a soltar. De agradecerte todo lo que haces. Por hacerme sonreír siempre, por aparecer en mi vida, por ser como eres conmigo. Por quererme, bueno, supongo que aunque sea un poquito me tienes que querer. ¿Sabes? No hizo falta verte cada día, ni tenerte todos los días aquí, para que te conviertas en alguien importante en mi vida, incluso más importante que personas que llevan toda una vida conmigo. No hizo falta tenerte en la misma ciudad para que formaras parte de mi. Es tan simple como un 'te necesito'. ¿Sabes qué? También a veces me da miedo de perderte. No creo en los 'para siempre', y sé que siempre no vas a estar aquí, que algún día te irás de mi vida. No quiero que un día todo esto acabe, que todo cambie. ¿Sabes que es lo que quiero? Que cuando pase el tiempo siga sonriendo al oír tu nombre, quiero seguir enfadándome contigo cuando me digas pija, y que se me siga quedando esa cara de tonta cuando me digas 'te quiero'. Eres... indispensable, eso es. Y por último, ¿me prometes algo? No me falles nunca.
Te quiero.
Seamos nada, dicen por ahí que es para siempre -
lunes, 25 de junio de 2012
¿Ser feliz? Si, gracias.
¿Eres de esos que cada domingo se promete a sí mismo que a partir de ese día, cambiará su vida? Yo sí. Cada domingo hago esa promesa y cada domingo la rompo. Pero ahora todo es diferente. Hoy es Lunes, y no prometo, pero si me propongo un reto: el reto de ser feliz, de dar un giro a todo. Creo que llegó el momento de sonreirle a la vida y darle la espalda a los problemas. ¿Amanecer con la almohada mojada en lágrimas? No, gracias. Amaneceré cada mañana con la almohada empapada de sueños y nuevas ilusiones. ¿Mirarme al espejo y verme horrible? No, gracias. Ya no. Soy como soy, y empezaré por quererme a mi misma un poquito más. Adiós complejos. ¿Perder oportunidades? No, gracias. Eso ya no está hecho para mi. Si hace falta, cogeré impulso para lanzarme al vacio, a por todas, que más da si me equivoco, de eso trata la vida, y quiero vivirla en la plenitud de la palabra. ¿Enamorarme? Si, gracias. Todas las veces que sea necesaria, y eso de llorar por alguien también, pero que sea de alegría.
Y ahora, me presento. Soy Anabel, y voy a ser feliz.
Y ahora, me presento. Soy Anabel, y voy a ser feliz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)